La mochila del duende
Roberto Canseco Cruz
Una vez un pequeño duende escuchó la historia de un tesoro escondido en alguna parte del bosque encantado, entusiasmado, salió de su choza para buscarlo. Al salir se encontró con un árbol que fue derrumbado por los fuertes vientos, este le pidió ayuda para que lo levantase, recogiera sus ramas y le diera un poco de agua, pero el duendecillo no quería ayudarle para no desviarse de su objetivo ni perder su tiempo.
El árbol lo convence y el duende lo levanta, lo pone en su lugar y compone sus ramas. En agradecimiento, este árbol

mágico le da unas manzanas que al morderlas lo harán más fuerte. El duende continúa su camino en busca del tesoro por el bosque mágico, pero es interrumpido por una pequeña voz de auxilio, un pequeño camaleón que está siendo aplastado por una gran roca. Aunque no quiere perder el tiempo, saca de su mochila una de las manzanas que le regaló el árbol y obtiene fuerzas para mover la roca y sacar al camaleón, quien le agradece la ayuda y le da unas semillas que lo ayudarán a camuflarse cuando lo necesite.
El duende continúa su viaje y camina tranquilamente por el bosque hasta que escucha el rugido de un león hambriento que lo persigue. Toma de su mochila las semillas que le dio el camaleón y come una para camuflarse entre los árboles. El león no puede verlo, se aleja y se va en busca de otra presa.
El duende sigue por el camino, pero es nuevamente interrumpido por un pelícano que no podía beber agua, ya que el río estaba obstruido por una piedra; toma una manzana para ser más fuerte y mover la roca, por lo que, en agradecimiento, el pelícano le obsequia una botella con la que, cada que tome un trago, podrá volar o andar por el agua libremente. El duende acepta el regalo y así vuela hasta el final del bosque, donde se encontraba el tesoro escondido.
Al llegar, encuentra una olla vacía, ¡no había ningún tesoro!

Siente una fuerte frustración y decepción, se tira al suelo y lanza su mochila del coraje. De esta cayeron las manzanas, las semillas y la botella, por lo que se da cuenta que durante el viaje adquirió experiencias que le ayudaron a afrontar diversas situaciones, adaptarse a los problemas y sentirse más libre.
