Autismo: la apuesta psicoanalítica por su escucha, en medio del ruido reeducativo
Juan José Ricárdez López
“Te vistes de negro distante galaxia,
me envuelves de pronto, profunda y extraña;
te mueves de prisa llevando mi aliento
Viajando tu ruta de fe, a contratiempo.
(…)
Quien te descubrió no supo ni la mitad
de la esencia que te hace particular,
tan especial, original.
Fue la noche, fue emoción, quizás mi imaginación
que al querer amarte, sólo te llamó.”
Alejandro Santiago
Andrómeda
En este documento se exponen brevemente las concepciones que en psicoanálisis se han desarrollado en torno a esta postura subjetiva denominada autismo y, sobre todo, qué implicaciones técnicas ha tenido la intervención psicoanalítica en este campo. No es el objetivo atender todos los prejuicios en torno al tema que se aborda, pero si por inercia se asoma la necesidad de una respuesta, quedará plasmada.
¿QUÉ HAY QUE ENTENDER POR AUTISMO?
Una de las cuestiones iniciales al pensar la posición autista es si el autismo es o no una psicosis. Aunque si bien es cierto que en las primeras investigaciones, Kanner en 1943, “lo describe como un síndrome psicótico caracterizado por la incapacidad que tiene el niño, desde su nacimiento, para entrar en contacto con su medio social” (Gómez, 2018, p. 16), lo cierto es que en la actualidad, se pueden observar dos posiciones generales en cuanto a dónde se sitúa el autismo a nivel diagnóstico: por un lado, están quienes lo entienden como un modo de funcionamiento o de configuración psíquica singular; y por otro, quienes lo ubican como una condición infantil transitoria y reversible, dentro del gran marco de constituciones mentales en las fases tempranas del desarrollo (Campodónico et al., 2022).

Una de las cuestiones iniciales al pensar la posición autista es si el autismo es o no una psicosis.
Los esfuerzos apuntan a comprender empáticamente los mecanismos psíquicos que le dan fundamento al autismo, para plantear respuesta a la tendencia imperante de la “reeducación” o el “entrenamiento” de las personas diagnosticadas con algún Trastorno del Espectro Autista (TEA); nomenclatura propuesta por la Asociación Americana de Psiquiatría (APsA, 2014), y por la Organización Mundial de la Salud (World Health Organization, 2018).
El autismo “no es considerado como un trastorno, ni como una presentación asociada necesariamente al retraso o a la discapacidad” (Campodónico et al., 2022, p. 23). Para concretar el desarrollo precedente, se comparte la puntual concepción que la Fundación del campo Freudiano, rescatada por Carbonell y Ruiz (2013, citados en Cabrera, 2020, p. 20) propone sobre los autismos: una forma particular de situarse en el mundo y, por lo tanto de construirse una realidad. Asociada o no a causas orgánicas, el autismo es reconocible por los síntomas que impiden o dificultan seriamente el proceso de entrada de un niño en el lenguaje, la comunicación y el vínculo social.
PRINCIPIOS TEÓRICOS EN TORNO AL AUTISMO
La observación y reflexión psicoanalítica sobre la posición autista ha derivado en una amplia gama de implementaciones técnicas por parte de las y los profesionales de este campo. Es la experiencia clínica la que va invitando a formalizar propuestas teóricas sobre diferentes temas, en el caso del autismo, la apuesta ha sido escuchar a las personas autistas; ya sea en el espacio clínico, en sus testimonios públicos, o en sus silencios.
Desde la mirada lacaniana, debemos situarnos a nivel del ser viviente, aquel que aún no ha accedido a la alienación con el Otro. Esta situación es insoslayable para que el sujeto pueda constituirse, constituir su existencia, siempre en tono de sometimiento al Otro. En la posición autista, el sujeto no asume la incompletud del Otro y, por tanto, no hay institución del objeto a; de ahí la fantasía de que no haya falta, no hay demanda qué hacer o qué colmar: no hay a quién llamar; y esto explicaría, en términos de Álvarez y Tendlarz (2013, citados en Cabrera, 2020), el porqué de su extrema soledad.
En otra latitud de pensamiento, encontramos la propuesta de Donald Meltzer (1984), para quien el autismo es un complejo cuadro que incluye una predisposición obsesiva importante; es decir, “una tendencia enfrentar la ansiedad con fantasías de control omnipotente de los objetos” (Meltzer, 1984, p. 180). Estas niñas y niños, según nuestro autor, emplean un mecanismo particular denominado “desmantelamiento”, que opera sobre el yo.
Una parte importante del progreso, considero, es la actitud de disposición y apertura a escuchar
El origen de la operación del desmantelamiento, sería una experiencia constante, en la primera infancia, de no haber sido sostenida o sostenido. En este sentido, la propuesta integradora de Esther Bick (2012a, 2012b) resulta sumamente oportuna, pues demuestra que la experiencia continente, primero de una o un cuidador, y luego de la propia piel, es fundamental para la integración del yo. Algunas implementaciones técnicas en torno al autismo.
Si algo ha despertado el interés por el estudio del autismo dentro de la clínica psicoanalítica, ha sido la creatividad de las y los profesionales y, más allá de los resultados, han sido estos elementos, los de la flexibilidad y creatividad técnicas, las más valiosas en el trabajo con niñas y niños que requieren situar su subjetividad en la realidad del modo menos angustiante posible.
Gracias al registro detallado de diferentes psicoanalistas (Bremner y Meltzer, 1984; Wittenberg, 1984; Weddell, 1984; Hoxter, 1984), podemos conocer las variaciones técnicas derivadas de las manifestaciones clínicas del desmantelamiento en la posición autista. Wittenberg (1984) detecta las complicaciones de separación en su paciente John. La analista entendió que la comunicación entre ella y John se daba, sobre todo, a un nivel preverbal; por lo tanto, concluye: aunque normalmente desaliento cualquier contacto físico, John no sólo lo exigía, sino que parecía expresar una imperativa necesidad de él.
Yo no sentía que estaba tratando con un niño de tres años, sino con un pequeño bebé aterrorizado de caer en un abismo. (Wittenberg, 1984, p. 64) A propósito de las variadas ópticas existentes dentro del psicoanálisis con respecto a la posición autista, Campodónico et al. (2022) realizaron una revisión sistemática sobre los diferentes abordajes clínicos en este campo. Ubican al trabajo psicoanalítico dentro del campo de las intervenciones terapéuticas -siendo el otro gran campo, el de las intervenciones educativas-, y cuyo marco ético permanente es el respeto a la singularidad en la intervención.
Se constata que la interacción entre analistas favorece un abordaje no directivo, permitiendo que el niño se acerque espontáneamente, sin ser forzado a un contacto que puede ser extremadamente angustiante para el autista. Además, se constatan los efectos de la voz como soporte para los propios interventores, que dialogan, juegan y cantan entre sí. La música que circula en los juegos transmite tanto los aspectos simbólicos de la cultura como también el real goce de la lengua. (Campodónico et al., 2022, p. 6)
Una parte importante del progreso, considero, es la actitud de disposición y apertura a escuchar, en el amplio sentido del término, lo que las personas en posición autista quieren comunicar: “muchos de los autistas declaran su voluntad de romper las barreras de autoprotección, siempre y cuando exista respeto a la lógica autista” (Campodónico et al., p. 12).
La observación y reflexión psicoanalítica sobre la posición autista ha derivado en una amplia gama de implementaciones técnicas por parte de las y los profesionales de este campo
CONCLUSIONES
Lo que este texto ha pretendido es exponer una muestra de la creatividad que ha convocado la atención de la posición autista en los espacios de intervención psicoanalítica. Este tipo de intervención ha incluido variaciones y la implementación de diferentes elementos como son: el formato grupal, la música, el silencio, el contacto físico, o la literatura; que constituyen una imagen muy distante de la típicamente aludida, de la o el psicoanalista sentado detrás del diván.
En sí mismo, el análisis infantil recorrió grandes trayectos hasta alcanzar la conclusión de que podía ser idéntico al de adultas y adultos, haciendo las adecuaciones oportunas. Es lo mismo con la posición autista, o los TEA (APsA, 2014; World Health Organization, 2024). Lejos de pensar al autismo desde el marco del déficit, las y los psicoanalistas han optado por seguir escuchando al sujeto, a aquello que habita a las personas y, que aun sin hablar, no deja de estar constituido por el lenguaje.
Esta postura ha significado una serie de ataques formales e informales en su contra, pero las y los psicoanalistas han encontrado el modo de hacerles frente de la única manera legítima: continuar con la escucha, continuar ofreciéndola, a pesar de los gritos y el ruido externos que parecen querer apagar lo que en el autismo se dice. Tanto en la posición autista como en cualquier escucha psicoanalítica, lo importante será continuar con ese respeto a lo singular en cada uno, a eso que la educación y los entrenamientos conductuales, generalmente, no prestan atención. La lógica del autismo es la lógica personal de alguien; no es una enfermedad, no es una discapacidad, no hay una esencia real oculta. La posición autista es la realidad misma, la esencia, la belleza… ¿quién querría no salir a su encuentro?
Referencias
Asociación Americana de Psiquiatría. (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Asociación Americana de Psiquiatría.
Bick, E. (2012a). La experiencia de la piel en las primeras relaciones de objeto. En J. Magagna & C. Juárez (Comps.), Observación de bebés. El método de Esther Bick en la Clínica de Tavistock (pp. 42-47). Paidós.
Bick, E. (2012b). Reconsideraciones de la función de la piel en las primeras relaciones de objeto. En J. Magagna & C. Juárez (Comps.), Observación de bebés. El método de Esther Bick en la Clínica de Tavistock (pp. 48-61). Paidós.
Bremner, J. & Meltzer, D. (1984). Autismo propiamente dicho – Timmy. En D. Meltzer, J. Bremner, S. Hoxter, D. Weddell, & I. Wittemberg, Exploración del autismo. Un estudio psicoanalítico (pp. 45-60). Paidós.
Cabrera, C. (2020). Autismo y psicoanálisis. Un enfoque que busca rescatar al sujeto en su singularidad [Trabajo Final del Grado, Universidad de la República de Uruguay]. https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/handle/20.500.12008/26439
Campodónico, N., Romé, M., Corredera, M. (2022). Abordajes del autismo desde la perspectiva del psicoanálisis: Una revisión sistemática. Perspectivas Metodológicas, 22, 1-26. https://revistas.unla.edu.ar/epistemologia/article/view/4067
Gómez, M. L. (2018). La clínica psicoanalítica del autismo y la práctica entre varios. Affectio socieatis, 15 (29), 13-33. https://revistas.udea.edu.co/index.php/affectiosocietatis/article/view/328425
Hoxter, S. (1984). La enfermedad autista residual y su efecto sobre el aprendizaje – Piffie. En D. Meltzer, J.
Bremner, S. Hoxter, D. Weddell, & I. Wittemberg, Exploración del autismo. Un estudio psicoanalítico (pp. 147-70). Paidós.
Meltzer, D. (1984). El mutismo en el autismo infantil, la esquizofrenia y los estados maniaco-depresivos: correlación entre la psicopatología clínica y la lingüística. En D. Meltzer, J. Bremner, S. Hoxter, D. Weddell, & I.
Wittemberg, Exploración del autismo. Un estudio psicoanalítico (pp. 171-182). Paidós.
Weddell, D. (1984). Perturbación en la geografía del espacio vital en el autismo – Barry. En D. Meltzer, J. Bremner, S. Hoxter, D. Weddell, & I. Wittemberg, Exploración del autismo. Un estudio psicoanalítico (pp. 95-146). Paidós.
Wittenberg, I. (1984). Depresión primaria en el autismo – John. En D. Meltzer, J. Bremner, S. Hoxter, D. Weddell,& I. Wittemberg, Exploración del autismo. Un estudio psicoanalítico (pp. 61-93). Paidós.
World Health Organization. (2024). CIE-11 para estadísticas de mortalidad y morbilidad. https://icd.who.int/browse/2024-01/mms/es#437815624
