TIC, ¿una herramienta efectiva de aprendizaje en la educación superior?
Martha Martínez Sánchez
Es indiscutible que la presencia de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en la vida del ser humano ha generado grandes cambios que podemos ver en diversos contextos como los sociales, industriales, políticos, científicos, económicos y educativos. Esta revolución digital ha transformado la forma de pensar y actuar de la actual sociedad de la información.
Hace tan sólo unas décadas era imposible pensar que el libro o el pizarrón como herramienta de enseñanza y aprendizaje podrían ser sustituidos por algún medio tecnológico. Fue de manera paulatina que el concepto de TIC comenzó a resonar en el ámbito educativo como un conjunto de herramientas digitales que permiten trascender las barreras espaciales y temporales dando

acceso a todo aquel que desee obtener información o una formación. Este poderoso recurso didáctico ha sido capaz de cubrir necesidades educativas, tal es el caso de la educación en línea que, aunque ya existía, tuvo mayor impacto debido a la pandemia originada por el COVID-19 y el aislamiento social. Al cuestionarme si estábamos preparados para hacer uso de las TIC en un momento como ese, con honestidad, respondo que no.
Tan solo unos años antes de este acontecimiento tuve la oportunidad de realizar dos investigaciones relacionadas con las TIC en educación. La primera sobre las competencias digitales de los docentes y la segunda sobre la actitud frente a su implementación en el aula como herramienta para la enseñanza y el aprendizaje. Los principales resultados mostraban la enorme brecha entre nativos digitales e inmigrantes digitales, ambos términos acuñados por Prensky (2010), como resultado de los escasos o nulos conocimientos y habilidades que los profesionales de la educación habían adquirido hasta ese momento, así como su poca disposición por aprender o implementarlas en el salón de clases por considerarlas un distractor más para los alumnos o, en muchos de los casos, debido a la falta de capacitación y de recursos tecnológicos disponibles.
No podemos negar que la incorporación de la educación en línea fue una transición compleja para ambos grupos.
Si bien la adaptación de los estudiantes al ser nativos digitales fue un tanto más sencilla gracias a su experiencia, destreza e intuición para utilizar las herramientas tecnológicas en comparación con los docentes inmigrantes digitales, no podemos negar que la incorporación de la educación en línea fue una transición compleja para ambos grupos.
Este hecho fue definitivamente el empuje que necesitaban las instituciones de educación superior para incluir la tecnología en su práctica educativa. Sin embargo, esta inclusión no fue tan fácil, pues desde una experiencia propia, fue notable el intento forzado que las escuelas de educación superior tuvieron por trasladar lo que se venía haciendo en el aula pero ahora en un entorno virtual, en el que se saturó de contenidos y tareas a los estudiantes sin tener un objetivo claro, utilizando a la tecnología como un medio y no como una herramienta a la que se le pudiera dar más que un solo uso.
En una investigación realizada por Sánchez, et al. (2020), se aplicaron 786 encuestas a docentes de la UNAM, en donde se les preguntó cuáles eran las herramientas digitales más utilizadas en su práctica y el uso que le daban. Las respuestas se dividieron en cuatro: el 75% de los profesores hacían uso de Facebook, Twitter, WhatsApp y correo electrónico como medio de comunicación; el 63% implementaba Moodle, Google Suit, Google Classroom y Teams como plataforma principal para dar seguimiento al trabajo académico; el 49.9% hacía uso de aplicaciones de almacenamiento como Dropbox y Google Drive; y, el 39.9% utilizaba Skype, Google Hangouts y Zoom como herramientas de seguimiento sincrónico. Estos resultados son un ejemplo de cómo fueron implementadas las TIC, dándole prioridad a la función de envío y recepción de información, y desaprovechando la función didáctica que otras herramientas pudieron brindar para complementar el proceso de enseñanza aprendizaje (PEA).
El cambio tan repentino que se tuvo hacia la modalidad en línea fue caótico en sus inicios, la respuesta inmediata que la tecnología permitió dar ante esta inminente emergencia sanitaria fue acertada, pues era responsabilidad de todos actuar con los recursos que se tenían al alcance en esos momentos. Todavía hay un largo camino de aprendizaje con relación a las TIC y es necesario reconocer el rol tan significativo que tienen hoy en día en el ámbito educativo gracias a las muchas posibilidades que nos pueden brindar, siempre y cuando tomemos en consideración que hacer uso de ellas tampoco es sinónimo de éxito, pues son recursos que pueden facilitar la labor del docente, más no sustituirla. Como Segovia (2007) dice, el éxito o fracaso de su implementación dependerá del nivel de preparación y planificación estratégica que el docente lleve a cabo a la hora de emplear la tecnología en el PEA. Por ello, se sigue y se seguirá insistiendo en la importancia de adquirir una formación teórica y práctica continua en el manejo de estas herramientas didácticas que nos permitan responder a futuro: sí, las TIC sí son una herramienta efectiva para el aprendizaje.
Referencias:
Prensky, M. (2010) Nativos e inmigrantes digitales. Institución Educativa SEK, Cuadernos SEK 2.0. https://marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf
Sánchez, M. S., Martínez, A. M., Torres, R., De Agüero, M., Hernández, A. K., Benavides, M. A., Rendón, V. J., & Jaimes, C. A. (2020). Retos educativos durante la pandemia de COVID-19: una encuesta a profesores de la UNAM. Revista Digital Universitaria, 21(3), 1-25. https://www.revista.unam.mx/2020v21n3/retos_educativos_durante_la_pandemia_de_covid_19_una_encuesta_a_profesores_de_la_unam/
Segovia, N. (2007). Aplicación de las TIC a la docencia. Ideaspropias Editorial.
