Sobre el devenir, Drexler y el poder
Jorge Mario Galván Ariza
“Además del poder vertical podemos encontrar expresiones sutiles y horizontales que, al no ser frontales y violentas, es difícil distinguirlas como expresiones de conquista”
En una imperdible charla que Jorge Drexler realiza en TED (Technology, Entertainment and Design) llamada Poesía, música e identidad, hace una afirmación que nos puede resultar interesante para el tema: “las personas, cuanto más uno se acerca a ellas más compleja es su identidad, más llena de matices, de detalles […] Las cosas sólo son puras si uno las mira desde lejos. Es importante saber de dónde venimos, pero al mismo tiempo es entender que todos, en el fondo, somos de ningún lado del todo y de todos lados un poco” (TED, 2017, 10:29).
A partir de un ejemplo bello y profundo nos muestra cómo un continuo movimiento siempre deriva en mezclas, en influencias, hibridaciones y sincretismos. Nada está estático ni permanece intacto. Los intentos por conservar costumbres, lenguajes y cualquier tipo de práctica cultural son, al final, insuficientes. Todo grupo social, en mayor o menor medida ha modificado sus tradiciones originarias. Todo se transforma. Esto tiene una riqueza estética notable. Desde la metáfora de Heráclito con el fuego que se prende y se apaga según medidas, o el árbol de la vida que se desprende de la Teoría de la evolución, podemos encontrar bellas imágenes de un mundo que interactúa, se mezcla para crear algo nuevo que, inevitablemente, se volverá a mezclar.
Hasta aquí, podemos distinguir algunas implicaciones ontológicas y estéticas que parecen suficientes, pero, si nos detenemos un poco más, surgen de otras voces señalamientos diferentes. El devenir que provoca perpetuamente las mezclas no sucede en igualdad de condiciones. Cuando dos grupos sociales se encuentran, uno de ellos es, por lo regular, más fuerte que el otro, uno ha acumulado más poder vertical o simbólico sobre otro.
Esto da pie a conquistas físicas o ideológicas; el más poderoso tiene una gran ventaja y gana en esta mezcolanza. Por ejemplo, siguiendo a Octavio Paz (1972) en su ensayo Los Hijos de la Malinche, podemos afirmar que el mexicano surge en el mestizaje, es joven; por supuesto no es español, pero tampoco indígena. Esa mezcla no fue neutral, esa hibridación no se dio en condiciones iguales: tenemos su idioma, su religión y, en general, su modo de vida y aspiraciones.
Las mezclas no son choques afortunados de dos culturas que dan como resultado una tercera expresión que conjuga, de manera pacífica y voluntaria, lo mejor de las dos. Por último, cabe señalar que, en la actualidad, además del poder vertical podemos encontrar expresiones sutiles y horizontales que, al no ser frontales y violentas, es difícil distinguirlas como expresiones de conquista. Al final, no es tan complicado darse cuenta, es más fácil encontrar en un hogar de México adornos de Halloween, que un altar de muertos en un hogar de güeros en Estados Unidos.
Referencias
TED. (2017, 10 de mayo). Jorge Drexler: Poetry, music and identity (with English subtitles). [Archivo de Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=C2p42GASnUo&list=RDC2p-42GASnUo&start_radio=1
Paz, O. (1972). El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica.