Roces
Fátima Castro Jarquín

Tan solo un día bastó para enamorarme,
una semana dedicada solo en adorarte,
un mes para conseguir arrancarme sentimientos,
esos que fuiste jalando con cada paso, con cada aliento.
Unos minutos para ser tu musa en vida y
entregarme en pensamiento,
hoy nos reencontramos en un cuarto,
encerrados bajo llave, una llave atada a tu corazón.
Estamos cubiertos de telas que irán cayéndose con el tiempo.
Así, entre gritos y suspiros un “te amo” se sofoca y
sale sin fuerza y encubierto.
Y cuando la luna estropee nuestros sueños,
que sea el viento quien reviva la llama,
que sea la marea quien aumente la intensidad,
que sea un temblor el que remueva sentimientos
y destape susurros,
los que aún habitan en
mis labios y los tuyos.