Reseña: Tick, tick… Boom!
Karla Mariela Quiroz Castro
El musical biográfico Tick, tick… Boom! basa su nombre en el tick, tick permanente que todos escuchamos cuando el tiempo pasa y sentimos que no hemos logrado nada, pero desde la perspectiva y vida de Jonathan Larson, un aspirante a compositor de obras teatrales que trabaja de camarero en Nueva York mientras escribe Superbia.
El personaje es interpretado por Andrew Garfield, quien tiene, además, un

impresionante parecido con el compositor. Haciendo alusión a esa aterradora fecha de expiración que todos tenemos, pero que también alimenta la llama creativa hasta que explota, la película disponible en Netflix cuenta el camino que Larson recorrió para crear su obra más reconocida, Rent, el musical que le dio su gran oportunidad, aunque fuese póstuma.
La historia se mezcla con imágenes reales y la noticia que sacudió el mundo de Broadway el 25 de enero de 1996, cuando Larson muere súbitamente de un aneurisma un día antes del estreno de Rent, musical que le dio el premio Pulitzer y el Tony, estos reconocimientos lo coronaron como uno de los grandes compositores de la historia del teatro americano.
La cinta permite conocer al artista con una narrativa llena de capas, situada en la vida del mundo artístico en los años noventa, y aborda los esfuerzos, dificultades y problemas que se encuentran en el proceso creativo. Esta película aborda temas universales como el amor, el valor de la amistad y de la vida, así como la persecución de los sueños.
A medida que se acerca su cumpleaños número 30, el protagonista se siente abrumado por la ansiedad, cuestiona si su sueño vale la pena y permite al espectador reflexionar ¿cuándo nuestros sueños caducan? ¿Hasta cuándo se debe luchar por los sueños? ¿Se deja alguna vez de soñar?