Morir es movimiento
Mirna Patricia Cruz Flores
“La conciencia de nuestra muerte es lo que nos permite la reflexión y negociación en el equilibrio de nuestro proceder”
Epicuro reflexionaba, “cuando nosotros somos la muerte no está, y cuando la muerte esté entonces nosotros ya no seremos” (Verneaux, 1982, pp. 94- 95). Entre el ser y dejar de ser hay una escala de tiempo en la que antropológica, histórica y sociológicamente se ha interpretado la finitud de la vida y el movimiento cotidiano que tenemos con ella. Es interesante comprender y reconocer que la noción sobre la muerte ha sincretizado todas aquellas representaciones, razones y configuraciones multiculturales generadas en los distintos contactos socioculturales de la historia del país. La historia de México, el mexicano y la muerte, concuerda con la idea de un crisol donde el bagaje cultural e interpretaciones significativas de la idea del ser, el fin de la vida y el viaje hacia la muerte… se funden.
En las culturas nativas de Mesoamérica (Florescano, 1996) podemos encontrar hallazgos sobre la vida y la muerte considerada una realidad dual, contraria y al mismo tiempo complementaria, que acompañaba a la organización social. Los restos materiales e interpretaciones de esas sociedades indican que el funcionamiento social se objetivaba en los ciclos de la tierra; así como había luz, había oscuridad, tiempo de germinar y tiempo de secas, tiempo de vida y tiempo de muerte. La muerte representa la dialéctica de la vida, un rito de paso; en este tránsito era necesaria la ritualización o construcción del ordenamiento de elementos cósmicos: inframundo- tierra-cielo en sincronía, donde la muerte era la continuidad del viaje. De acuerdo con Matos Moctezuma, lo acentuable está en la naturaleza de la muerte como origen y transición de regeneración de un nuevo espíritu o teyolía, ubicado en el corazón humano, como energía poderosa que no desaparece con la muerte y que movía la esencia del fallecido hacía Ometéotl (Cultura en directo UNAM, 2021).
“La muerte representa la dialéctica de la vida, un rito de paso”
Cuando ocurren los procesos de transculturación y mestizaje en nuestro contacto con España, se amalgaman muchos sentidos sociales, culturales, ideológicos, religiosos a los pueblos nativos; el sentido de la muerte se modifica y adquiere otras características.
Para el cristianismo existía la dualidad del humano en cuerpo alma; el cuerpo en proceso natural de descomposición de seres vivos se deja en la tierra, mientras el alma en la muerte sufre un proceso de evaluación y medición de su comportamiento ponderado en la oscilación entre los opuestos: el bien y el mal (moralidad común), que determinaba un destino para ella definido en tres niveles: cielo- purgatorio- infierno (Cultura en directo, UNAM, 2021). La muerte en el cristianismo dota de sentido moral a nuestras acciones, la conciencia de nuestra muerte es lo que nos permite la reflexión y negociación en el equilibrio de nuestro proceder.
En la actualidad la fusión de significados multiculturales como recreación y reproducción de sentidos, da a la danza entre lo perenne y lo efímero de la existencia, múltiples interpretaciones expresadas, comprimidas en procesos de construcción cultural sobre la postrimería del ser y su tiempo finito. En resumen, pensar y vivir con la muerte es un ejercicio, que no la resuelve pero nos ayuda a comprenderla.
Referencias
Cultura en directo UNAM. (2021, 28 de octubre). Eduardo Matos Moctezuma. La muerte entre los Mexicas. [Archivo de Vídeo]. You-Tube. https://culturaendirecto.unam.mx/video/eduardo-matos-moctezuma-la-muerte-entre-los-mexicas-sesion-especial/
Florescano, E. (1996). Etnia, estado y nación. Ensayo sobre las identidades colectivas en México. Aguilar.
Verneaux, R. (1982). Textos de los grandes filósofos. Edad antigua. Herder.