Holocausto Caníbal
Alam Yael Hidalgo León
Hemos observado que la realidad contemporánea es una ilusión que sale de las manos. Es una de las tantas verdades que se cuentan fuera de nosotros y que asimilamos como nuestra. Las realidades son ilusorias de los sentidos, tomando en cuenta la naturaleza humana de ver, escuchar, sentir, olfatear, son parte del instinto de supervivencia para obtener información del entorno que nos ayude a comprender y actuar en consecuencia y crear juicios de valor.
Pero, ¿qué pasa cuando las realidades que percibimos son creaciones artífices de uno u otro grupo de personas, limitadas por el medio que se transmite o recibe? ¿Qué pasa cuando el hecho no es en sí mismo, sino una intención proveniente de otro pensamiento humano, que no solo busca informar sino transformar la opinión, las acciones y hasta el carácter moral de cada uno? Y no hablamos de un ente, sino de una idea que proviene del imaginario colectivo y se reafirma a través de los testimonios percibidos.
Holocausto caníbal tiene un propósito desde el título, una intención de incomodar, advertir y señalar a un grupo de personas. Cuando hablamos de esta película es común que se reseñe el impacto social que se vivió en su momento por la crudeza de sus imágenes. Siendo ajenos a la crítica común podemos enfocarnos más en el discurso del prejuicio y la realidad, que en lo que se cuenta y el velo de verdad de imágenes filmadas que pueden ser directamente juzgadas por quienes espectan.

La desaparición de cuatro documentalistas que se adentran al infierno verde dentro de la selva amazónica se convierte en un misterio, por lo que Monroe es enviado a investigar sobre el hecho. Ante el prejuicio formado sobre haber sido los caníbales quienes tomaron decisiones salvajes para desaparecer a estos reporteros, se descubre sorprendentemente que fueron ellos mismos los que condenaron su propia muerte. Después de que Monroe logra inmiscuirse entre los miembros de la tribu, estos, aterrados, entregaron los filmes que percibían como malditos.
Así, en la revisión del material se descubre el genocidio de una comunidad indígena que fue quemada viva, la violación de mujeres y el empalamiento y asesinato cruel por la ventaja que representaba para estos cuatro individuos portar armas. Monroe, horrorizado de los hechos filmados, decide hacer un corte del material y presentarlo con sus colegas, quienes deciden interrumpir los planes de transmitir por televisión estas imágenes. Los hechos pueden ser contados por un medio, por un individuo, por el velo de nuestros prejuicios ante la observación de un hecho directamente, y aún así se verá opacado por la entropía generada por diferentes elementos como los prejuicios, la barreras culturales, la forma en la que se obtuvieron los hechos: una fotografía, un video, un texto descriptivo, lo que limita aún más el panorama a observar, pues es solo una ventana encuadrada por su medio, un instante que solo capta parcialidades de la realidad.
Ante esta premisa, el título y la evolución de los hechos nos llevan a atender inmóviles como espectadores un proceso de juicio a través de nuestros sentidos, a generar una opinión a partir de lo que creemos sobre los caníbales, sobre la intriga de la desaparición de 4 personas y del giro en el discurso de la crueldad de los documentalistas con estas personas. Nos vemos obligados a acompañar estos hechos de nuestras creencias y vernos transformados ante la realidad ficticia que nos presenta el filme. Esto nos invita a reflexionar sobre cómo romper nuestros prejuicios, sobre cómo prepararnos para el cambio y comprender los hechos con la imparcialidad de lo que observamos, lo que se cuenta y el juicio último formulado por una mezcla de realidad y el discurso externo con lo interno.
Por desgracia, existe manipulación de las fuentes de la información, lo que puede ser terrible porque la verdad será contada a conveniencia. De ello deriva la impotencia de la investigación para erradicar la ignorancia, la mentira y darle forma a una verdad que se torna propia y después colectiva. Nuestros sentidos pueden ser engañosos, pero la verdad es única y las realidades pueden llegar a ser acuerdos sanos. Sociedades responsables tienen individuos que manejan con audacia su percepción y comparten con los demás, la moldean a través de diferentes perspectivas y concluyen en colectivo. Nos sirve reflexionar para no ser espectadores guiados, sino activos de la información que nos afecta a todos.
