¿Es posible la investigación en comunicación?

Karla Mariela Quiroz Castro

Desde mi formación universitaria me interesé por la investigación, pero ¿cómo combinar un área tan teórica con una carrera tan práctica como la comunicación? Esa es probablemente una de las interrogantes más constantes que los comunicólogos nos hacemos.

Raúl Fuentes Navarro (2007) sugiere que la comunicación padece una triple marginalidad: la investigación de la comunicación es marginal dentro de las ciencias sociales, éstas dentro de la investigación científica en general y esta última a su vez entre las prioridades del desarrollo nacional. Como estudiosos de la comunicación esto nos coloca en una situación incómoda al intentar legitimar lo que nuestra disciplina representa en la vida cotidiana y, sobre todo, en las ciencias sociales.

He tenido la oportunidad de realizar investigaciones sobre el papel de la comunicación a partir de intereses personales como las industrias culturales, propuesta teórica de Theodor Adorno y Max Horkheimer; la moda, observada desde la perspectiva de Georg Simmel; o la religión, que puede ser abordada bajo la lógica de autores como Michel Foucault o Pierre Bourdieu. Algunos de los espacios en los que presenté estos documentos fueron la Feria Internacional del Libro de Oaxaca en 2011 y el X Congreso de Investigación Social del Instituto Welte, celebrado en Oaxaca en 2013. 

Por otro lado, gracias a la investigación desarrollada para conocer la interacción de los jóvenes en movimientos eclesiales de Oaxaca y su formación de identidad, he participado en los Congresos Nacionales de Ciencias Sociales en Chiapas, 2014 y en San Luis Potosí, 2018; así como en la Conference of the International Association for Media and Communication Research en la Ciudad de Cartagena de Indias, Colombia, en 2017. Además, he presentado ponencias en el Congreso de Religión, Sociedad y Política en Tlaxcala (2014), Jalisco (2015) y Puebla (2016).

Sin hacerme totalmente consciente de lo que realizaba en estas actividades, la constante siempre ha sido la interacción, el intercambio y la construcción de significado entre los elementos estudiados. Mis intereses han sido la observación y la aplicación de técnicas de investigación social en grupos en los que veo fenómenos de impacto social. Sin embargo, lo mejor de cada investigación realizada es que siempre ha estado presente la comunicación.

Esta disciplina, criticada y marginalizada en muchas ocasiones y por diversas áreas, es la base de toda relación social. Sin comunicación no hay intercambio, no se puede concebir una sociedad. Sin darme cuenta, pensando que sólo hacía investigación, considero que a través de estas actividades académicas e intereses profesionales, he intentado darle un lugar a mi carrera.

Considero que desde la pandemia por COVID-19 el lugar de la comunicación se ha replanteado en la escena cotidiana, que le hemos dado más valor a esta en todas sus dimensiones (intrapersonal, interpersonal, grupal, social). Por ello, mi objetivo es ofrecer otra mirada sobre cómo estudiarla e incorporarla en la investigación social, tal como lo presenté en el III Simposio Internacional en Educación Superior (2022). Invito a las y los alumnos de comunicación a repensar qué es lo importante de nuestra disciplina, por qué la estudiamos y cómo podemos darle aún más valor a través de la investigación.

Referencias

Fuentes, R. (2007). La triple marginalidad de los estudios sobre comunicación en México: una revisión actual. Culturales, III(6), 27-48. https://culturales.uabc.mx/index.php/Culturales/article/view/45/44