El laberinto de la soledad
Félix Villanueva Villalobos
Octavio Paz, Nobel de Literatura en 1990, publicó en el año de 1950 El laberinto de la soledad, un ensayo que es, quizá, la obra máxima dentro de su producción literaria, o al menos la más representativa. Su aparición dejó una huella en el pensamiento mexicano moderno, nadando a contracorriente de las interpretaciones intelectuales de la época y los conflictos de la civilización occidental.
El ensayo es el reflejo de las preocupaciones de Octavio Paz en torno a la psicología del pueblo mexicano de mediados del siglo XX, para lo que realiza un recorrido histórico a través de las diferentes etapas que la nación ha atravesado: la Conquista, la Guerra de Reforma, la Revolución y su etapa posterior; dotando así, en cierta medida, de una determinación histórica al mexicano.
El laberinto de la soledad es un viaje de nueve capítulos en los que se lleva a cabo una dilucidación de la identidad del pueblo mexicano. Poniendo en contraposición nuestro carácter con el del individuo fronterizo, el siempre alegre norteamericano y el siempre pesimista mexicano, el mexicano dueño de las mil máscaras, renegado a lo

extraño, cerrado en su intimidad, el mexicano de las fiestas, el amo de lo jovial y la vida en comunión, el escéptico, pero a la vez creyente, el del culto a la vida y a su vez a la muerte.
El nombre de la obra representa el sentimiento de incertidumbre del mexicano, de aquel individuo renegado que se encuentra en una etapa de autodescubrimiento, un periodo irresoluto de su concepción como sujeto en el mundo. El laberinto de la soledad plantea la idea del mexicano que permanece atrapado en un sitio de una entrada y una sola salida, en un trayecto perturbado por enormes paredes y un torpe deambule en pasillos infinitos.