Editorial: Viva ¿México?

Izcóatl Tlacaélel García Morales

La idea de nación, el patriotismo, la cultura y las identidades nacionales son construcciones históricas y sociales; no nacen de la noche a la mañana, sino que requieren de un largo proceso en el que el Estado mediante diversos mecanismos, como el uso de una historia oficial, su enseñanza en las escuelas, los actos cívicos, el arte -como el muralismo- y el himno nacional, las crea, fortalece o modifica, según sus intereses.

Septiembre es un mes redondo para articular este proceso, ya que se conmemoran en México diversos aniversarios que sirven de argamasa para mantener la cohesión nacional: el inicio de la Guerra de Independencia, la Consumación de la Independencia y la Batalla del Castillo de Chapultepec; uno de los mitos en los que se sostiene nuestro nacionalismo.

Debemos tomar en consideración que México, como nación, no existía antes de la llegada de los españoles. Lo que hoy nos identifica como mexicanos, y la cultura que asumimos como propia, indiscutiblemente es producto del mestizaje entre las culturas originarias y lo occidental, sin dejar de lado la influencia árabe y africana; es decir, los elementos identitarios de nuestra cultura se deben al sincretismo. A lo largo de la vida independiente de nuestro país ha habido intentos por imponer una cultura sobre otra, ya sea mediante procesos de castellanización de la población, la desaparición de la diversidad étnica, lingüística y cultural, como por el auge del indigenismo en rechazo de lo occidental.

Es por ello que dedicamos este número de Cultura Abierta a la identidad y a la cultura oaxaqueña dentro del contexto nacional. En el artículo El discurso imperante sobre la llamada “Conquista de México” y otras alternativas, del Dr. Paulo César López Romero, se reflexiona sobre la versión de la historia que se reproduce, basada en determinados hitos fundacionales y la producción de relatos históricos, a partir de visiones culturalmente ajenas o externas utilizados en algunos casos como instrumentos de dominación, por lo que plantea la necesidad de repensar sobre nuestro pasado como nación.

En la entrevista a la Mtra. María Concepción Villalobos López se aborda la importancia histórica y cultural de las fiestas patrias como parte de la identidad nacional, y en ese marco sitúa las particularidades locales a partir de elementos como la gastronomía, la arquitectura y las festividades como símbolo identitario de lo oaxaqueño.

En el mismo sentido, el Mtro. Alan Collado Guevara, por medio de la nota Gastronomía Tacuate, una joya de la Costa Chica, nos ofrece un recorrido gastronómico en tres niveles: el nacional, reconocido desde 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; el estatal, elegido como el Mejor destino Gourmet de México en 2019 por la revista Food and Travel; y el regional, donde destaca la gastronomía Tacuate con sus tamales, atoles y moles, que incorporan elementos de las culturas originarias y los traídos por los europeos, entre ingredientes y técnicas culinarias, evidencia de la importancia del mestizaje.

Sin más, les invitamos a disfrutar del contenido de este número en el que también encontrarán diversas expresiones culturales, reseñas, ensayos y notas creadas por la comunidad mesoamericana y alusivas a la cultura mexicana.